¿A qué niño no le gustan los caramelos? Claro está que siempre hay excepciones, pero a casi todos les gustan. Coger una gominola, roja y verde. Morder y que se te pegue en los dientes. Tirar y elástica te revota en el labio. Masticarla y tragártela, sin saborearla, pero sabiendo lo rica que está.
Empezar a salivar y continuar comiendo. Hasta tener dolor de estómago. Hasta comer sin notar siquiera que la chuchería es dulce.
Coger un renglón de azúcar. Ésos rosas y blancos. Morder y que caiga ligeramente un poco de polvo de azúcar. Que se te desaga en la boca. Notar la acidez y lo dulce que es.
Cada dulce es un mundo entero de sensaciones y a la vez, en el fondo, todos son iguales. Azúcar.

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